"...Cuando cayó la noche y volvía a su cama, un viejo trapo peludo, miró una flor y en ella vió reflejados los rasgados ojos de la golondrina. Febril, fué al lago a beber agua, y en el agua también encontró a la golondrina que le sonreía. Y la reconoció en cada hoja, en cada gota de rocío, en cada rayo del sol crepuscular, en cada sombra de la noche que llegaba. Después, la descubrió vestida de plata en la luna llena, para la cual maulló y maulló dolorido. Ya era muy tarde cuando consiguió dormir. Soñó con la golondrina. Era la primera vez que soñaba desde hacía ya muchos años."

"...voló cerca, sobre el gato manchado, y lo tocó levemente con su ala izquierda. El podía oír los latidos del pequeño corazón de la golondrina Sinhá. Ella comenzó a elevarse y desde lejos lo miró. Era el último día de verano." Jorge Amado

Parasomnias

“Por fin estoy en la cama. Es tarde y tengo sueño. Me pongo de lado, en mi postura favorita para dormir. Respiro hondo. Pienso en algunas cosas que me han pasado hoy. Pienso en lo que tengo que hacer mañana. Intento pensar en algo bonito y me relajo.
De pronto oigo ruidos. Son como golpes en otra habitación. Me asusto y escucho con más atención. Pienso que alguien ha entrado en la casa y trato de incorporarme. Pero no puedo. No me puedo mover. Sólo puedo abrir los ojos.
La habitación está oscura, aunque entra un poco de luz por la ventana, que siempre dejo abierta. La luz tiene un tono azulado, “distinto”. Y pienso “ya me está pasando”. Siento que no estoy dormida, que no estoy soñando. Veo a M. dormir tranquilamente a mi lado, veo la mesilla, el armario y la ropa que dejé a los pies de la cama.
Entonces, aparece una sombra. Es una persona, pero no le veo la cara. Parece un hombre. Me abraza, me asfixia, me aplasta. Tengo miedo, quiero sacudírmelo de encima, pero no puedo moverme. Pienso “¡Socorro! ¡Lárgate! ¡Déjame en paz!”. Después de un rato largo y angustioso consigo gritar y moverme un poco.
A veces, M. se despierta asustado porque estoy gritando y llorando y me consuela. Otras veces sigue durmiendo, ajeno al terror que siento.
La oscuridad vuelve a ser normal, y no hay rastro del agresor. Me cuesta volver a dormir. Tengo miedo. Después de dar muchas vueltas, consigo quedarme dormida de puro agotamiento.”

Esto me pasa desde hace algunos años. Este es el relato del “suceso típico”, aunque a veces presenta ligeras variaciones. Siempre empieza con un sonido. A veces es como un zumbido intenso, como música, y otras son golpes, como si se cayeran los cajones del mueble del salón.

Siempre noto un cambio en la luz de la habitación. En ese momento me doy cuenta de que me está pasando otra vez. Soy plenamente consciente de lo que va a pasar, pero no por eso dejo de sentir miedo. Es como ver una película, todo tiene un peculiar tono azulado. Siempre la parálisis, el pánico. A veces he tenido sensación de desdoblamiento, como si me fuera a “salir” de mi cuerpo. Otras veces es sólo la presencia, la sombra que me vapulea.

El médico me dijo que esto son “alucinaciones hipnagógicas”, y se producen al principio del sueño. Las “hipnopómpicas” son las que se producen al despertar. No le dio mucha importancia y yo, un poco avergonzada, no volví a hablarle de ello.

También he tenido “alucinaciones del despertar” alguna vez:

“ Es por la tarde, después de comer. Estoy en el salón de mi casa y me he quedado dormida en el sillón.
Poco a poco me voy despertando y oigo unas voces. Presto atención, y me doy cuenta que son mis padres, que están hablando en mi dormitorio. No discuten, hablan con normalidad e incluso se ríen. No sé lo que dicen, pero reconozco perfectamente sus voces. No estoy dormida.
Sé que mis padres murieron. Sé que no pueden estar ahí, hablando como si tal cosa. Pienso en ello con una increíble tranquilidad, e intento incorporarme. Pero no puedo. No tengo miedo, pero soy consciente de que la situación es extraña.
Finalmente y después de unos minutos, consigo moverme, me levanto y voy al dormitorio. Como era de esperar, no hay nadie y no se oye nada.”

A estos episodios se les engloba dentro del campo de las Parasomnias (comportamientos o fenómenos anormales que aparecen en el sueño). Son eventos involuntarios que ocurren durante el sueño y no constituyen una patología en sí, aunque asociados a otros síntomas (cataplejía, sueño diurno) pueden revelar una patología llamada Narcolepsia.

A este tipo de experiencia también se le conoce como Parálisis del sueño. Se trata de un estado entre el sueño y la vigilia. El organismo tiene un mecanismo natural de defensa durante los sueños, impidiendo que la persona que sueña los represente corporalmente, algo que obviamente resultaría muy peligroso.

En otras palabras, nuestro cerebro nos “desconecta” de nuestro cuerpo para no causar daño alguno durante la etapa de los sueños. Sin embargo, en ciertas ocasiones, pudiera ocurrir que despertemos bruscamente, sin darle tiempo al cerebro a volver a “conectarse” con el cuerpo, con lo que se origina este tipo de trastorno del sueño. Y es entonces cuando ocurren las alucinaciones.

Se calcula que entre el 40-50% de los sujetos "normales" (sin problemas mentales) pueden tener un episodio a lo largo de su vida, y que, de forma habitual, puede afectar a un 3-6% de la población.

Es tan habitual, que tiene nombres distintos en diferentes culturas: los africanos lo llaman comúnmente “cuando el diablo se sube a tu espalda”. En el sudeste asiático “demonio de aplastamiento”. Los musulmanes piensan que son genios o demonios. En Islandia es un duende o súcubo. En China es un “fantasma presionando sobre el cuerpo”. En México y Guatemala se refieren a este fenómeno como “se te subió el muerto” o “La vieja bruja”. También hay quien sostiene que en realidad se trata de abducciones extraterrestres.

Y pasando de muertos, fantasmas, extraterrestres invasores, demonios y demás entes terroríficos, y pasando de que me falte un tornillo o me esté volviendo loca, y creyendo firmemente que estas cosas le pasan a muchísima gente.....
estas experiencias se asocian con el estrés, y con malos hábitos en los horarios de sueño. Supongo que es mi caso y trato de corregirme. Uff!

3 comentarios:

  1. Con la primera parte me has asustado, me parece aterrador. Pero de lo segundo, la paralisis, si habia oido algo. Lo q cuentas de tus padres no me ha pasado esactamente, pero si he oido la voz de mi madre llamandome y me he despertado sobresaltada y he ido corriendo a ver a la ninna porque me ha dado la sensacion de q me avisba de algo. Es q es tan real...
    Me ha parecido muy interesante.

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  2. creo que en algun momento todos hemos tenido episodios parecidos,yo he soñado con mi abuela y hasta me ha dado la sensacion de tocarla y de que ella me tocaba,al despertar no se si sentia miedo,felicidad o que...no se si me gustaba el sueño o no,sentia sobre todo incertidumbre.
    me encanta el titulo de este nuevo blog.

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  3. Pues hija, será que somos hermanas y alguna cosa rara tenemos, porque a mí también me pasa. Afortunadamente no demasiado frecuentemente, pero la sensación de que te están empujando y de que tienes a alguien al lado que te aterroriza esa también la tengo yo por la noche. Y también soy consciente de ello cuando me pasa y me quiero despertar. Lo de intentar gritar y no poder es también horroroso, porque tienes la sensación como de estar muerta pero con vida. Yo lo atribuyo a la ansiedad, porque otra cosa que me pasa es que me quedo sin respirar y de repetente me tengo que sentar en la cama de un salto porque me doy cuenta de que me estoy ahogando. Qué cosas.

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